Municipalidad de Córdoba.

Gestión De Riesgo Y Cambio Climático: Cómo Fue La Implementación Del Primer Plan De Olas De Calor En La Ciudad De Córdoba

Gestión de riesgo y cambio climático: cómo fue la implementación del primer Plan de Olas de Calor en la ciudad de Córdoba

  • La fase operativa de corto plazo se desarrolló entre noviembre de 2025 y marzo de 2026.


Tras el cierre de la temporada de verano 2025-2026, la Municipalidad de Córdoba comenzó a evaluar los resultados del Plan de Olas de Calor, el primero en su tipo en implementarse en una ciudad de Argentina.

En el contexto del cambio climático, el plan representa un cambio de paradigma, reconociendo al calor extremo como un riesgo sistémico que requiere coordinación institucional, acción territorial y participación comunitaria.

El impacto del calor extremo no es únicamente ambiental, sino profundamente sanitario y social. Según un análisis liderado por Francisco Chesini, investigador del CONICET y experto en Salud Pública, durante estos eventos, el riesgo de mortalidad aumenta en promedio un 8% en personas mayores de 65 años, y entre un 12% y un 18% en mayores de 75.

A su vez, la vulnerabilidad frente al calor no se distribuye de manera homogénea en el territorio. En Córdoba, más del 10 % de la población tiene 65 años o más, y una proporción creciente vive sola, lo que incrementa significativamente el riesgo.

En ese sentido, la Municipalidad de Córdoba, junto a universidades y organizaciones especializadas, realizó estudios para mapear corredores urbanos con mayor vulnerabilidad térmica, orientando la priorización territorial del plan.

La fase operativa de corto plazo se desarrolló entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, en función de la evolución de las temperaturas y los niveles de alerta. La primera ola de calor se detectó entre el 29 de diciembre y el 2 de enero de 2026.

Una amenaza invisible

El sistema de alertas tempranas y progresivas permitió activar medidas preventivas y protocolos de actuación por zonas y poblaciones de riesgo.

Se extendieron las capacitaciones a personal municipal, adultos mayores, equipos territoriales y medios de comunicación. Fueron más de 1.000 personas y 113 los barrios representados en 48 comisiones de emergencia barrial, donde vecinos organizados brindan una primera respuesta durante un evento climático extremo.

También se difundieron campañas de comunicación y se publicaron guías oficiales de cuidado destinadas a la ciudadanía en general, personas mayores, mascotas, plantas, además de otras específicas que llegaron a 180 geriátricos y 160 jardines de infantes privados.

A la vez se relevaron 27 espacios que en la temporada 2026-2027 pueden funcionar como áreas climatizadas en zonas de mayor vulnerabilidad térmica y social. Estos son Centros de Participación Comunal (CPC), Centros de Encuentro Barrial (CEB), Parques Educativos, centros de día e instituciones religiosas. Son espacios que serán utilizados como áreas climatizadas, espacios donde los vecinos podrán resguardarse durante los días de altas temperaturas.

Se ejecutaron múltiples operativos de hidratación, con el más convocante ubicado en el Cabildo. Estuvo abierto 54 días y se estima que más de 8 mil personas fueron alcanzadas en este espacio.

Red de cuidados

Los centros de día abrieron como zonas de enfriamiento durante la primera ola de calor y los equipos sanitarios contactaron a las personas que vivían solas para evaluar su estado de salud.

Los centros de salud y hospitales municipales atendieron a personas con síntomas relacionados con temperaturas extremas, sin producirse casos graves ni muertes. El control epidemiológico se concretó bajo los códigos especificados en la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD), que facilita la medición precisa del impacto climático en la salud humana, que se agrava por enfermedades crónicas preexistentes.

Otro componente en la implementación del Plan de Olas de Calor fue la puesta en marcha de las primeras 18 estaciones meteorológicas, distribuidas estratégicamente y gestionadas por el equipo de Defensa Civil, en articulación con el Observatorio Hidrometeorológico y el Centro de Operaciones de Emergencias Metropolitano.

Estos dispositivos miden las 24 horas variables clave que permiten monitorear en tiempo real la evolución de los eventos meteorológicos y evaluar su impacto territorial diferencial.

A la par, se planifican forestaciones con criterio de islas de calor y es uno de los aspectos centrales del programa Córdoba Respira Memoria, que proyecta plantar 30.000 árboles, especialmente en sectores de gran desarrollo urbano. Actualmente, ya se colocó el 20% del total.

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