A 186 años de su natalicio, el Cura Brochero continúa dejando su legado en el suelo cordobés
- Vecinos, vecinas y turistas podrán realizar un recorrido siguiendo las huellas de este cura con olor a peperina.
- La visita guiada será este lunes a las 10:00 horas.
- En la ciudad de Córdoba, el Cura estuvo varios años formándose como seminarista y su vida sacerdotal la realizó en Traslasierras.
Este 16 de marzo se cumplen 186 años del natalicio de José Gabriel del Milagro Brochero, más conocido como San Cura Brochero.
Para conmemorar al Santo Cordobés, la Municipalidad de Córdoba llevará a cabo este viernes un recorrido por aquellos lugares emblemáticos en donde Brochero supo dejar su impronta.
La visita, que partirá a las 10:30 horas desde la Oficina de Información Turística ubicada en Independencia 30, recorrerá la Plazoleta del Fundador, la Iglesia Catedral y el nuevo Centro Interpretación “El camino de Brochero”. En este último punto, los participantes pueden ver una pieza audiovisual que viaja a través de la obra completa del cura gaucho. También descubrirán los “patios de la higuera y de las lajas”; la “sala de reuniones”, donde es posible observar una reconstrucción digital del antiguo seminario en el que Brochero estudió; y una sala inmersiva que revive la obra y las acciones que condujeron a José Gabriel Brochero a convertirse en el primer santo argentino.
Cabe destacar que el Centro presenta una impronta innovadora que muestra la gran obra del Cura Gaucho a través de esta nueva experiencia inmersiva de nivel internacional, donde vecinos, visitantes y turistas acceden a datos sobre su juventud, formación, obra pastoral y social. Este sitio se encuentra al lado de la Catedral y cerca del pasaje Santa Catalina, y que fue inaugurado con el propósito de ilustrar la vida, formación, y obra pastoral y social del Cura Gaucho.
Además, la propuesta forma parte de uno de los dos puntos del circuito mayor “El Camino de Brochero” ubicados en la ciudad capital, integrado además por otros dos destinos; Villa Cura Brochero y Villa Santa Rosa.
Su obra pastoral
Este sacerdote logró ganarse la confianza y admiración de quienes lo conocieron. Arriba de su mula Malacara, llevó la palabra del evangelio a los más necesitados en el Valle de Traslasierra.
Como vicario del departamento San Alberto, se dedicó a asegurar alimentos y espiritualidad a personas en situación de vulnerabilidad, construyendo lazos fuertes a través de ejercicios ignacianos y retiros.
Además de su labor espiritual, Brochero impulsó mejoras en la infraestructura local, como caminos, diques, escuelas y un acueducto, elevando así la calidad de vida en la región.
Falleció el 26 de enero de 1914 en Villa del Tránsito, dejando un legado de fe, valentía y amor incondicional en toda la comunidad católica.
Dar y amar la vida
Creador de puentes entre Dios y los hombres, su amor y predilección por los más pequeños quedó reflejado en dos casos médicos, en donde sin explicación científica, según declaran desde el Vaticano, ayudaron a declararlo santo.
Nicolás y Camila estuvieron al borde de la muerte, con diagnósticos devastadores en caso de permanecer con vida. Hoy pueden gozar de una vida plena y feliz, siendo personas que llevan el mensaje de la esperanza y de que la fe todo lo puede, todo lo trasciende.
La familia de Nicólas cuenta que recibió la gracia de Brochero siendo un bebé de apenas 11 meses. En el año 2000 y mientras viajaba hacía Traslasierras, tuvo un accidente. Un choque frontal entre una Ford Apache sin luces y su Volkswagen Polo cambió su vida y la de su familia para siempre. Su abuela, Nora, sobrevivió, pero su abuelo no tuvo la misma suerte. Sandra, su mamá, quedó con las piernas fracturadas; y él yacía en el asfalto, gravemente herido, luchando por su vida. Fue un momento de dolor, de incertidumbre, pero también, quizás, el inicio de un camino inesperado hacia la fe y la esperanza.
Su papá, el único que salió ileso, al ver la gravedad de sus heridas, no dudó en encomendarlo al Cura Brochero. Necesitó de 25 minutos de reanimación -con una declaración de muerte en el medio- para volver a respirar. Los médicos aseguraban que sobreviviría, pero debía afrontar una vida en la cual no podría ver, hablar ni caminar.
Su recuperación es inexplicable para la ciencia: Nicólas, hoy tiene 26 años y aunque tiene la mitad de su cerebro, puede caminar, hablar, leer y llevar una vida completamente normal.
Trece años después, Camila, una sanjuanina de 8 años, llegó al Centro Integral de la Mujer y el Niño de esa provincia, con un grave traumatismo craneal y en coma. Los médicos descubrieron que había sufrido daños severos debido a un infarto masivo.
Tras oraciones familiares y la colocación de una estampita del cura bajo su almohada, la niña mostró una mejoría rápida e inexplicable.
Camila sorprendió a los médicos al recuperarse de los severos daños que creían irreversibles después de estar varias semanas en la clínica.
Para quienes fueron testigos de estos hechos y para quienes mediante investigaciones científicas determinaron que la mejoría de ambos niños no tenía lógica para la ciencia, el «Cura Gaucho» se transformó en un faro de luz, un ejemplo de entrega total al prójimo.